¡Consejos para las viajeras!

Tomar la decisión de cambiarse a Lunas abre la puerta a un nuevo momento y, cuando una está en casa y tiene tiempo y espacio de adaptarse, el proceso termina siendo mucho más fácil y bonito de lo esperado. Te vas acostumbrando a la suavidad de la textura, a sentirte fresca y cómoda, llevas el día a día con normalidad mientras las usas, aprendes sobre la duración e intensidad del sangrado según el día del ciclo y, de pronto, eres una experta que se encuentra a sí misma haciéndole promoción a las toallitas de tela, casi sin querer queriendo. Pero entonces llega el momento que nos han hecho creer a todas las mujeres que es una pesadilla: se viene un paseo imperdible ¡y justo en los días que menstrúas!

Es una prueba para tus Lunas, pero más para ti ya que es el momento en el que te das cuenta de cuán empoderada realmente estás de tu feminidad y tu ciclo, al punto de llevar con total naturalidad el proceso de usar, lavar y secar las toallitas. Claro que no siempre lo podrás hacer de la misma manera que en casa, pero estos son mis consejos luego de algunos años de trajín.

1. Lleva varias toallas
No querrás quedarte corta en el camino, porque una de las peores decisiones que puedes tomar cuando comienzas a usar las lunas ecológicas, es volver a usar una toalla o protector desechable. Es muy probable que tu cuerpo lo rechace, se irrite o sientas incomodidad, además del cargo de conciencia de volver a botar tu sangre a la basura junto con un material que tardará 100 años en degradarse. Puedes llevar dos de cada tamaño, aunque tú más que nadie sabe llevar suficientes para no preocuparse por eso.

2. Lava y seca en menos tiempo
De seguro que te encariñaste con la hermosa costumbre de entregarle tu sangre a las plantitas de casa, pero si en el lugar donde te hospedas no lo ves posible, lo mejor será que esta vez se la ofrezcas al agua. Y si no tienes tiempo suficiente de remojar las toallitas toda la noche, dejarlas con jabón otras horas, etc., todo eso deberás hacerlo en unos minutos y poner a secar en un lugar con buena ventilación.

3. Suelta el miedo a que otros vean tus lunas
Generalmente, el lugar más ventilado es al aire libre y tendrás que colgar tus lunas en cuerdas de ropa o tendederos. Claro que siempre hay opciones y, desde mi experiencia, prefiero que una prenda íntima se pueda secar en un lugar más privado. Sin embargo, cuando no quede otra, ten la confianza de que muy poca gente le está prestando atención a la ropa que se está secando -y tampoco es que están gritando “¡TOALLA FEMENINA AL AIRE!”-, así que pueden pasar perfectamente desapercibidas.

4. Ten tu estuche de Lunas a la mano
Como ya habrás notado, cerrar y guardar una lunita es muy fácil. Si no es viable que las laves apenas termines de usarlas, es bueno que tengas un estuche especial a la mano para guardarlas allí y poder lavarlas tan pronto tengas acceso al agua. Si la fuente de agua es natural, como un río, lago o laguna, remójalas y lávalas lo más que puedas sin usar jabón, a menos que lleves contigo uno 100% natural y biodegradable que no la contamine.

Por: Camila Franco E.

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