Círculos de mujeres: despertando la feminidad y su magia

Todas las mujeres nos hemos reunido en círculo en algún momento de nuestras vidas, consciente o inconscientemente. Cuando jugamos con nuestras hermanas, primas o amigas; cuando hicimos pijamadas o picnic entre chicas; cuando nos reunimos en una casa a cocinar y tomar vino/cervezas/cócteles hasta que nos encontró la madrugada sin parar de hablar, o en las reuniones familiares cuando las mujeres siempre encontramos un espacio para compartir. Aunque no siempre lo notemos, siempre hay algo que nos jala a estar entre nosotras; pero la magia ocurre cuando a ese encuentro le ponemos intención.

Esa intención puede estar relacionada con cualquier aspecto importante en la vida de las mujeres, así que no crean que hace falta ser experta para iniciar un círculo de mujeres. Desde sacar adelante un nuevo proyecto hasta realizar prácticas espirituales, pasando por actividades artísticas, cine consciente o aprender nuevos oficios, cualquier razón es válida y enriquecedora a la hora de unir nuestra energía creadora, creativa e infinitamente amorosa. Hay quienes se preguntan cuál es la diferencia de hacer todo eso en círculo si se puede hacer por cuenta propia, en clases/talleres o usando otras metodologías. Algunas de las razones más simples, son el hecho de que la figura circular nos permite mirarnos las unas a las otras de manera horizontal, sin que haya jerarquías o autoridades; o que cuando nos encontramos reunidas de esa forma la energía fluye a través de todas y nuestras mentes, corazones y úteros se conectan, permitiendo un encuentro armónico y equilibrado. Además, la forma de círculo es además muy femenina y puede representar un vientre, que en el centro gesta vida o, en este caso, nuestra intención. Encender una vela al iniciar, manifestando la intención del día, es una buena forma de mantener la atención en todo momento así como de reforzar la ritualidad, que a las mujeres nos sale tan naturalmente.

Claro que realizar un círculo de mujeres no implica que debamos mantener esa distribución todo el tiempo, aunque sí es importante abrir y cerrar de esa manera. Por ejemplo, durante los talleres de confección de Lunas hay movimiento ya que estamos en tareas de confección y aprendizaje, necesitamos encontrar espacios cómodos para trabajar, etc., así que la forma podrá no mantenerse siempre, pero la intención y enseñanzas que se comparten sobre feminidad sagrada, salud sexual y sororidad, sostienen el círculo hasta el final. Si nunca has participado en espacios de mujeres, asistir a uno de nuestros talleres te dará la oportunidad de entender con tus sentidos lo que te estoy contando, mientras confecciones tus propias toallas ecológicas.

Otro factor que hace de estos espacios algo verdaderamente mágico, es la complicidad y hermandad que se genera entre las mujeres. Porque en el fondo, nosotras no nos reunimos en círculo simplemente para ejecutar acciones, sino para recordar que reconociendo, manifestando y fortaleciendo nuestra feminidad sagrada, la intención crece y se ilumina, alcanzando lugares impensables. Desde mi experiencia, esto se logra gracias a que siempre se generan momentos de abrirnos las unas a otras con mucha sinceridad, contando cómo llegamos, cómo nos hemos sentido en los últimos días, qué necesidades tenemos… Y así hablan los corazones y aprendemos mutuamente, sin juicios, vergüenzas o lástimas, nutriendo esa hermosa capacidad femenina de comunicar, escuchar, apoyar y cuidar a los demás. Eso sí, para llegar a ese estado de confianza hay una regla inviolable y para la cual también tenemos mucho talento: confidencialidad.

Hay un síntoma general que he experimentado en todo los círculos en los que he participado, y es que una vez que llegamos a “sentirnos en casa” con las mujeres de ese espacio sagrado, cada día se repiten, genuinamente, frases como: “¡Qué ganas tenía de llegar hoy aquí!”, “¡Salgo tan contenta y fortalecida del círculo!” o “¡Estoy agotada, pero no me podía perder este momento!”. Así, tan sutilmente, una empieza a sentir la magia de la sororidad actuar en su vida y entiende por qué estos encuentros han sido espacios tradicionales y de poder en todas las culturas antiguas –y también por qué, desde el machismo, se prefiere ridiculizarlo antes de promoverlos–.

Este año estoy participando en el hermoso proyecto de “Las Madrinas”, que nació como respuesta al terremoto del 16 de abril en Ecuador y, justamente, promueve el fortalecimiento de círculos de mujeres en las comunidades afectadas. Allí soñamos y proyectamos, en encuentros semanales y viajes mensuales a la costa, que el sagrado femenino despierte en cada una de nosotras y así podamos re-construir desde el corazón, recordando la sabiduría de nuestras abuelas y alimentando el amor por nosotras mismas y la comunidad. La intención que le pusimos al círculo ha traído mucha magia a nuestras vidas, ya que inicialmente queríamos acompañar de alguna manera a nuestras hermanas de la costa y la motivación de sacar adelante el proyecto comenzó a tejer lazos de sororidad que nos alimentan y construyen en los más diversos aspectos. Ese hermoso regalo es el que me motiva a escribirles ahora, con el propósito de que cada una de ustedes aproveche la energía de este nuevo ciclo gregoriano para despertar la magia en sus encuentros de mujeres. Las invito a sentarse en círculo, encender una vela que ilumine sus pensamientos, palabras y acciones durante esos momentos, y recibir con confianza y entrega la poderosa energía que fluye entre nosotras cuando nos reunimos desde el corazón.

Por último, les quiero recomendar algunos recursos que me ayudaron a entender mucho mejor la importancia de los círculos de mujeres. Y recuerden que solo es cuestión de recordar; la magia ya está en nosotras.

1. La Tienda Roja: miniserie de televisión que, en medio de hechos históricos, narra la vida de una mujer que creció en una tribu donde las mujeres tenían su espacio sagrado y allí se reunían en hermandad a compartir sabiduría.

2. El Millonésimo Círculo: libro de la autora Jean Shinoda Bolen, médica y siquiatra feminista, que plantea que los círculos de mujeres pueden cambiar el mundo, partiendo del fenómeno de la Masa Crítica o el Centésimo Mono.

3. La Fuente de las Mujeres, ¿Y ahora a dónde vamos?: películas que narran historias en las que grupos de mujeres se hermanan para lograr un importante cambio en la comunidad.

Por: Camila Franco E.

*Foto: Las Madrinas